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jueves, 30 de abril de 2009

A un amigo enfermo

Siempre anda como llevado por hilos,

Andando sin frente ni espalda,

Llevado como un bolso que lleva un indigente

O un niño sin escuela.

Un bolso limpio o recién teñido en el exterior

Que cuando abierto, desprende selvas taladas

Y alientos mañaneros.

Camina desprendiendo perfumes amanerados

Y sacudiendo plumas color apio; por falta de días,

Por falta de pan, por falta de amor,

Por falta de correspondencia o por falta de ansia universal.

Vivir para él significa comer para un perro

Soñar para él es el mirar de un ciego

Morir para él es simplemente aburrimiento.

Sin siquiera sospechar, regresa ni sintiendo

El desgarramiento de músculos,

Muere ignorando el olor del clavel,

Muere no oyendo los gritos de su madre

Muere atontado ante la entrada del vientre.

sábado, 25 de abril de 2009

Ame en el parque (1/05/07)

Mira el juego, lo ves saltando entre la muchedumbre

Y oye como el grito sucumbe al encanto de nosotros,

Pisando y cayendo sobre las hojas de un suelo muerto.



¿Es esto el aire que me calma? Nunca esta aquí

pero toca siempre mis manos con sus garras tibias,

con el pie en el barro, con la boca tiesa.



Mira el juego, lo están pasando en tu memoria,

En esa caja hermética que sirve poco pero tortura siempre,

Cuando ya no quisiste hacer el pan, cuando ya no quisiste jugar.



Comienza todo, toma mis cabellos y sujétalos, escúpelos, enrédalos,

Vuelve otra vez tu mirada, voltea tus ojos y come a través de ellos,

Cómeme a mí, mastica los huesos que dejaste regados en el jardín,

Cuando abriste la boca para decir: no juego más.

sábado, 4 de abril de 2009

De la amnesia a la oquedad

Siento un hueco que vive y se hincha.

Un hueco que destroza la corona de mi cabeza

¿O es un gusano que intenta ocultarse en la tierra?

en la tierra de mi cuero cabelludo

Y la grasa hace resbalar al gusano torpemente

hacia el abismo de mis letras, hacia una zanja de nada.

Es una grasa de quince días sin champú.

Es una grasa de estrés, de chocolates, de temor a la lluvia…

Y el gusano se oculta más profundamente

Abre cabida cínico y cortante entre la selva de mi pelo negro

Y halla obstáculos inesperados: piojos, garrapatas, caspa…

Que es el resultado de noches de desvelo y café,

noches de tener que leer la bendita Democracia Griega

o asistir a oscuros foros de prostitución.

Y el hueco se hace cada vez más grande, más latente,

ocasionando un otoño en mi cuarto; pelos caídos sobre el piso y

piojos sedientos como gusanos hambrientos ante hojarascas.

¿Se acercan las rosas o es el olor del insecticida?

No, es el humo que me llama, son las copias que me buscan…

Solón quiere recitarme esta noche sus desvaríos democráticos.

Forrest se burla de mis conjeturas:

Atenas no es una ciudad doria sino JONIA…

Entonces siento al hueco abrirse cada vez más

Abrirse y vaciarse…me siento embrutecer.

Me figuro a un hoplita espartano como un portero italiano

Y a un Eurípides siendo fiel a los dioses del Olimpo

El café se acaba o se marcha con el azúcar

Y ya no sé distinguir entre “la Fuente” de Duchamp

Y la Fuente Muda de Machado.

El hueco ya no lo es, es un abismo.

Ahora sólo veo una noche, pero sin estrellas,

Confucio, estoy confundida…

Y el gusano escurridizo me tapa la cabeza.